La Línea Azul del Metro, la más antigua y con mayor número de pasajeros

La Línea Azul, inaugurada en 1990, es la más antigua del sistema de Metro y la que más pasajeros transporta. Fotos: María Luisa Arredondo

Inaugurada en 1990, la Línea Azul (Metro Blue Line), que conecta el centro de Los Ángeles con el de Long Beach, no sólo es la más antigua del sistema de trenes de Metro sino también la de mayor longitud y la que más pasajeros transporta.

Desde su inauguración fue un éxito completo. Originalmente se había proyectado que la utilizaran a diario unas cinco mil personas, pero en sólo un mes esa cifra se disparó a 12 mil y para finales del primer año el número creció hasta 32 mil. Hoy se estima que la línea da servicio a unos 26.2 millones de pasajeros cada año.

La principal razón de este éxito es que atraviesa varias de las ciudades más pobladas de Los Ángeles, entre ellas el centro, Compton, Huntington Park, Willowbrook, Watts, Lynwood, Carson y Long Beach.

Además de conectar centros de trabajo con áreas habitacionales, la Línea Azul del Metro es utilizada por muchos para transportarse a lugares de atracción turísitca y recreativos como el  Centro de Convenciones de Los Ángeles, el Staples Center y las Torres de Watts.

“Cuando voy a ver a los Lakers, prefiero irme en el tren que en mi carro porque el estacionamiento y la gasolina me salen muy caros. En cambio, en el tren, simplemente me subo en la estación Pacific y me bajo en la Pico sin ninguna complicación”, dijo Raymundo García, quien trabaja como vendedor y reside en Long Beach.

En general,  la línea es muy útil para transportarse a diiferentes zonas del condado porque les permite a los usuarios transbordar a otras líneas como la Verde (Metro Green Line) y la Roja (Metro Red Line). “Yo trabajo hasta Hollywood y tomo diario el tren en la Vernon hasta la estación de la calle Siete. De ahí me paso a la Línea Roja hasta Hollywood. Prefiero hacer este recorrido que llevar mi coche porque no me gusta manejar por el tráfico”, manifestó por su parte Alejandro Garza, quien es supervisor de un restaurante.

Uno de los atractivos de la Línea Azul es que, como corre a nivel de la calle, los pasajeros pueden ver una gran diversidad de ciudades y vecindarios, desde zonas con alto poder adquisitivo como el centro de Long Beach hasta áreas que tienen uno de los ingresos per cápita más bajos del estado, como Watts y Compton.

Una de las ventajas de la Línea Azul es que, como corre al nivel de la calle, los pasajeros pueden ver el paisaje urbano.

Esta diversidad es lo que más disfruta Rosa María Campos cuando se transporta a bordo de esta línea. “Aquí nunca me aburro. A veces tengo que estudiar o leer mis libros, pero me distraigo con la variedad de personajes que se suben en el tren, algunos vestidos de foma estrafalaria, otros bailando, haciendo desfiguros o tratando de vender cosas”, dice la joven estudiante de high school.

Para María García, quien toma el tren cada semana para ir de compras, es preocupante que a veces se suba gente que no respeta las reglas. “Mucha gente come y deja la basura tirada. Eso me molesta, igual que la gente que vende cosas. Pero lo que más me preocupa es la inseguridad, sobre todo en las noches, cuando los trenes ya van casi vacíos a veces se suben muchachos que parecen pandilleros”, dice la mujer, originaria de El Salvador.

Con el fin de evitar estos problemas, el Departamento del Sheriff asignado a Metro ha implementado una política de cero tolerancia tanto en la Línea Azul como en la Verde, que son las que sufren más de este tipo de infracciones.

Debido a que corre a nivel de la calle, la Línea Azul es también la que registra un mayor número de accidentes, por lo que las autoridades han instalado barreras en los cruces, semáforos y alarmas que alertan sobre la proximidad de los trenes.

Sin embargo, como dice Frank Alejandro,  superintendente de Servicio de Operaciones de Trenes de Metro, siempre hay gente que trata de pasar por alto las reglas. “La mayoría de los accidentes ocurren porque la gente le quiere ganar el paso al tren, a veces por un simple error de cálculo y otras veces porque han bebido  o consumido drogas”, dice.

La mejor manera de evitar estos accidentes, según las autoridades de Metro, es respetar las reglas de seguridad y usar el sentido común, por ejemplo, no acercarse demasiado a las vías, no soltar a los niños de la mano en los andenes de la estación y, sobre todo, no cruzarse cuando se aproxima el tren.

Así que, ya lo saben, la próxima vez que tomen la Línea Azul o cualquier otra, sigan estas reglas y prepárense para disfrutar de un viaje no sólo cómodo sino seguro.

Para evitar accidentes, las autoridades recomiendan seguir reglas básicas de seguridad, como no acercarse demasiado a las vías del tren.