Metrobús, transporte de vanguardia en la Ciudad de México

Uno de los sistemas de transporte más recientes en la Ciudad de México es el Metrobús, que consta de camiones articulados que circulan por un carril exclusivo y cuentan con sus propias estaciones. Desde que se inauguró, en el año 2005, se ha convertido en uno de los más populares y no es difícil adivinar por qué.

Se trata, según pude comprobar de primera mano en mi reciente visita al Distrito Federal, de un medio de transporte confiable, rápido, moderno y limpio. Los autobuses tienen una longitud de 18 metros de largo y cuentan con la tecnología más avanzada para reducir la emisión de contaminantes.

El sistema tiene estaciones bien acondicionadas donde se compran los boletos para tener acceso al sistema por medio de una tarjeta inteligente y donde además los usuarios pueden esperar cómodamente a que llegue el autobús. El costo, si bien no es el más económico, está al alcance de millones de personas. El boleto cuesta $5.00 por viaje (unos 50 centavos de dólar) y se pueden hacer transbordos sin costo adicional, siempre y cuando sean dentro de las dos primeras horas que se entró al sistema.

Cortesia: Metrobus DF

Gracias a estas ventajas, el sistema ha crecido de manera espectacular. Empezó con una línea que circulaba a lo largo de toda la avenida Insurgentes, que tiene 30 kilómetros (aproximadamente 18 millas) de longitud y es la más larga del D.F. Seis años después, el sistema cuenta con dos líneas más, una que corre a través del Eje 4 Sur, de Tepalcates a Tacubaya y otra en el Eje 1 Poniente, de Tenayuca a la Raza. Se han iniciado, además, los trabajos para construir la Línea 4, que atravesará el Centro Histórico.

Según del director del sistema, Guillermo Calderón Aguilera, hasta la fecha el Metrobús ha transportado a 620 millones de personas y el crecimiento que ha experimentado no tiene precedentes en sistemas semejantes en el mundo. Se calcula que tan sólo este año el Metrobús, que tiene una flotilla de 290 vehículos, transportará a 173 millones de pasajeros.

El lado negativo de todas estas ventajas es que el sistema, manejado conjuntamente por el gobierno del D.F. y empresas privadas, se ha saturado ya. Durante mi recorrido, en un día entre semana al mediodía, tuve que viajar de pie porque me fue imposible encontrar asiento a lo largo del trayecto de casi una hora. Otro problema que encontré fue que en muchas estaciones, como la de Potrero, en la Avenida Insurgentes Norte, no existen instalaciones adecuadas para las personas discapacitadas. Para tener acceso, los usuarios tienen que subir por un puente muy elevado con escaleras metálicas que resultan muy riesgosas y de difícil acceso para niños y personas enfermas o de la tercera edad.

Entre los usuarios que entrevisté, las opiniones fueron generalmente favorables al sistema, pero no faltaron las quejas.

Marcelo Salazar, empleado de una empresa privada, indicó que el servicio es bastante bueno y económico. “Yo vivo en, Tecamac, en el Estado de México y utilizo el Metrobús cuando vengo al D.F. porque me lleva muy rápido hasta cerca de la Ciudad Universitaria por cinco pesos. Me ahorro gasolina y me olvido del tráfico. El problema es que rara vez me puedo ir sentado porque siempre va lleno. Me gustaría que pasara con más frecuencia”, dijo.

Roberto Hernández, quien es chofer, precisó que usa el Metrobús una vez a la semana porque no tiene otra opción. “Yo prefiero usar mi auto, pero cuando no puede circular por las restricciones que hay para bajar la contaminación, entonces utilizo el Metrobús. El servicio tiene la ventaja de que uno se puede conectar con las líneas de otras estaciones, pero para mi gusto es muy lento”, puntualizó.

Cortesia: Metrobus DF

Para Josefina López, ama de casa y quien cuida de su pequeño nieto, el Metrobús es una buena opción para ir de compras, al médico o a visitar a sus familiares. “Me gusta el Metrobús porque no tengo que transbordar y, sobre todo, me siento segura con el niño. Hasta ahora no he visto problemas de robos, hay mucha vigilancia en las estaciones, pero sí va muy lleno. A veces la gente me da el asiento porque voy con el bebé, pero no siempre”, aseguró mientras esperaba el arribo del autobús en una de las estaciones de la avenida Insurgentes.