Marisa Valdez-Yeager, comprometida a mejorar la calidad de vida de la comunidad

Marisa Valdez-Yeager trabaja como encargada de relaciones gubernamentales en Metro. Foto: Juan Ocampo.

Marisa Valdez-Yeager creció en un hogar donde, desde pequeña, sus padres le inculcaron el amor por el trabajo comunitario. Con el tiempo, este amor se transformó en una verdadera pasión por la política, a la que considera una herramienta indispensable para cambiar y mejorar la calidad de vida de la gente.

“Mi meta es dedicarme a trabajar a favor de la comunidad, a contribuir a resolver los problemas tan graves que hay en materia de trabajos, economía, educación, ambiente y de transporte”, dice Marisa, quien trabaja como encargada de relaciones gubernamentales en Metro.

Como funcionaria de Metro, Marisa explica que está en constante y estrecha comunicación con los representantes del condado de Los Ángeles tanto en Sacramento como en Washington D.C. para buscar el apoyo a medidas convenientes para mejorar el transporte público.

Agrega que este trabajo le permite poner su granito de arena para ayudar a que se aprueben propuestas que redunden en un beneficio para los usuarios del transporte público que, como ella misma dice, afecta a todos, pues de una manera u otra todos necesitamos trasladarnos ya sea en autobuses, trenes o en nuestros propios vehículos y usar las autopistas.

Marisa compitió por el Distrito 1 del Concejo de Riverside.

El interés de Marisa por servir a la comunidad la impulsó a competir en las pasadas elecciones de junio por un asiento en el Distrito 1 del Concejo de Riverside. Aunque no ganó la elección, obtuvo el 22.6 de la votación, porcentaje que considera muy alto si se considera que es la primera vez que compite por un puesto político y que generalmente es muy difícil desbancar al titular de uno de estos cargos. El ganador de la contienda fue el concejal Mike Gardner.

Marisa, quien es demócrata, dice que en gran medida el apoyo que tuvo se debió a sus propuestas. “Mi mensaje estuvo enfocado en la economía, tanto en crear trabajos como en mantener los que ya están”, dice. Para lograr esta meta, asegura que su plan era apoyar a los pequeños negocios, que son la columna vertebral de la economía, con fondos y recursos tanto del gobierno federal como estatal.

Además de restaurar la economía de Riverside, ciudad donde creció y donde actualmente vive, Marisa asegura que sueño era devolverle a la ciudad el brillo cultural y la prosperidad que tenía cuando ella era una niña.

“Tengo muy bonitos recuerdos de mi niñez, cuando iba con mi familia a paseos en Mount Rubidoux y a visitar la biblioteca, el auditorio y los museos de la ciudad”, recuerda.

Desde muy niña, Marisa aprendió a hablar tanto en inglés como en español y a apreciar sus raíces mexicanas y estadounidenses. Su mamá es de Durango y su papá es de Massachussets. Ambos son maestros y les enseñaron a ella y a sus tres hermanos la importancia de superarse a través de la educación. Su padre enseña todavía en la Universidad de California en Riverside y su mamá trabajó en la Oficina del Superintendente de Educación de Riverside.

Marisa estudió ciencias políticas con énfasis en relaciones internacionales y consiguió su primer trabajo en Washington, en la oficina del congresista Xavier Becerra. Aunque le encantaba el ambiente y lo que hacía, tuvo que regresar a Los Ángeles para cuidar de su abuelita enferma. Una vez aquí, siguió sus estudios de maestría en política pública en la Universidad Estatal de California en Long Beach.

Entró a trabajar a Metro en marzo de 1997 al Departamento de Relaciones Gubernamentales, donde ha podido desarrollar su interés y pasión por la política pública. Cree en el trabajo en equipo y en la necesidad de crear nuevos líderes, por lo que dedica gran parte de su tiempo para ser guía de jovencitas y grupos comunitarios. Fue, además, vicepresidenta de Derechos Humanos en Riverside. “Mi compromiso es con la gente”, dice y agrega en tono optimista que continuará buscando un lugar en la política.