José Serrano y el reto de ofrecer un ambiente laboral seguro en los trenes

José Serrano en el Centro de Control de Trenes de Metro en Willowbrook. (Foto Juan Ocampo/El Pasajero).

José Serrano en el Centro de Control de Trenes de Metro en Willowbrook. (Foto Juan Ocampo/El Pasajero).

Todos los miércoles, de 8 a 10 de la mañana, entre 20 y 30 personas se reúnen en las oficinas de Metro para discutir y coordinar los trabajos que se harán durante la semana en todas las líneas de trenes, incluyendo la Expo que está próxima a inaugurarse.

La finalidad principal de estas reuniones, dice José Serrano, quien es asistente del gerente del Centro de Control de Operaciones de Trenes (ROC), es ofrecer a todos los trabajadores un ambiente laboral seguro, mediante el seguimiento de los reglamentos que se han creado con este propósito.

Serrano, quien coordina las reuniones, dice que en éstas participan no sólo empleados de Metro sino también contratistas e inspectores. “Acuden todos los que toman decisiones y participan en las obras con la finalidad de que estén enterados de los problemas que se han presentado y de los acuerdos a los que llegamos”, subraya José, quien se encarga de hacerles llegar a todos los principales puntos que se trataron en la reunión.

José Serrano (Foto Juan Ocampo/El Pasajero).

José Serrano (Foto Juan Ocampo/El Pasajero).

José tiene una larga experiencia en el campo de la seguridad laboral en el transporte. Empezó a trabajar en Metro en 1984 como conductor de autobuses. A partir de entonces empezó a ser promovido gracias a su afán de superación y a que tiene estudios superiores, pues se graduó de Administración en la Universidad de Phoenix. En 1991 lo ascendieron a supervisor de conductores, después fue controlador de trenes y en 2007 fue nombrado gerente de la Línea Azul (Metro Blue Line.) Desde hace tres años ocupa su cargo actual, en el que supervisa directamente a 25 personas.

Reconoce que uno de los mayores desafíos de su trabajo es manejar gente debido a que cada quien tiene su propio estilo de trabajo. Pero añade que a lo largo de los años ha aprendido que la clave del éxito es una buena comunicación para que todos trabajen en equipo y tengan clara su responsabilidad.

“Lo que buscamos todos, finalmente, es tener buenos resultados, es decir, que los trenes lleguen a tiempo a su destino y que, si se presenta algún incidente, éste se resuelva rápido y de la mejor forma”, subraya.

En general dice estar muy satisfecho con su trabajo y con lo que ha obtenido hasta ahora. Sin embargo, si en un futuro pudiera hacer un cambio, confiesa que le gustaría estar a cargo de una de las divisiones de transporte de Metro para tener un contacto más personal con los trabajadores. “Lo que más me agrada es el trato directo con la gente, finalmente es lo más valioso que hay”.

José es originario de Ciudad Juárez, Chihuahua, pero tiene muy pocos recuerdos de su tierra natal porque llegó a Estados Unidos en 1965, cuando sólo tenía cuatro años. Es el más pequeño de su familia. Tiene un hermano y cuatro hermanas. Su mamá vive en Upland y su papá falleció hace ya algunos años.

Cuenta que heredó el gusto por el transporte público de su padre, quien de joven trabajó como chofer para la desaparecida RTD, que antecedió a Metro. “Seguí los pasos de mi papá, pues él trabajó como conductor por más de 15 años, hasta que se jubiló”, dice.

Actualmente está divorciado y tiene dos hijos. “Mi hija vive en Chicago y también le gusta todo lo relacionado con el transporte pues trabaja como auxiliar de vuelo. Mi hijo tiene 18 años y vive en Ontario. Ya empezó a trabajar, pero está todavía en una etapa de experimentación”, dice.

Afirma que es un apasionado del trabajo y que dispone de poco tiempo libre. Sin embargo, siempre que puede le gusta tocar la guitarra, lo cual le ayuda relajarse y también ver partidos de fútbol. Otra de sus aficiones es trabajar con la madera. “Me gusta fabricar muebles porque es algo creativo”.

Cuando se retire, algo que ve todavía lejano, afirma que le gustaría irse a vivir a Big Bear porque le encantan las montañas y ver cómo se aprecian en esa zona los cambios de las estaciones del año. “También me gustaría mucho viajar y conocer otras culturas”, agrega.

En general, subraya, se siente muy afortunado de trabajar en Metro. “No sólo es un buen ambiente laboral donde he podido hacer lo que me gusta sino que también es un trabajo que me ha permitido sacar adelante a mis hijos y tener estabilidad económica”.