Caltrain se esfuerza por prevenir suicidios en las vías de los trenes

El agente Brandon Hensel, del Departamento del Sheriff de San Mateo vigila a lo largo de las vías de Caltrain debajo de la carretera Interestatal 280 en San Francisco. Foto de Paul Chinn, cortesía de The Chronicle/S.F.)

El agente Brandon Hensel, del Departamento del Sheriff de San Mateo vigila a lo largo de las vías de Caltrain, debajo de la carretera Interestatal 280 en San Francisco. (Foto de Paul Chinn, cortesía de The Chronicle/S.F.)

Cada año, alrededor de 700 personas de las 34 mil que se suicidan en todo el país deciden hacerlo arrojándose a las vías de un tren y California es uno de los ocho estados que encabezan la lista donde más ocurren estas tragedias, según la Asociación Americana de Suicidología.

Un reportaje publicado recientemente por el diario San Francisco Chronicle revela que para prevenir este tipo de suicidios, desde 2006 la línea de trenes de pasajeros Caltrain, que conecta los condados de San Francisco, Santa Clarita y San Mateo, ha gastado 4.2 millones de dólares en la instalación de una valla de 61,000 pies a lo largo de las vías de sus trenes.

Para complementar estos esfuerzos, en 2010 Caltrain instaló 250 señales a lo largo de las vías con el número de una línea telefónica de emergencia de consejería para ayudar a quienes quieran quitarse la vida.

Adicionalmente, Caltrain ha contratado personal entrenado especialmente en el programa de seguridad Operation Lifesaver que regularmente hace presentaciones a estudiantes, líderes cívicos y grupos comunitarios. La línea de trenes cuenta también con cuatro agentes de seguridad que recorren regularmente las vías para evitar que la gente se suicide.

A pesar de estos esfuerzos, muchos suicidas logran su objetivo. En lo que va de este año, 11 personas han muerto en las vías de Caltrain y de ellas cinco fueron consideradas suicidio.

Los agentes destinados a esta tarea, que actúan como consejeros, indican que es prácticamente imposible salvar las vidas de todos. Bruce McKay asegura que en los seis años que tiene en ese trabajo ha tenido que lidiar con 40 suicidios y ha ayudado a prevenir que 25 personas tomen la decisión de privarse de la vida.

Pese a la gran satisfacción que les da el poder ayudar a una persona en crisis, los suicidios dejan una huella imborrable en los agentes. “Si no puedes manejar este tipo de situaciones, el trabajo de policía no es para ti”, dice McKay.