Bicicletas y caminar + transporte público = menos emisiones de gas invernadero

greenhouse emissionsPor Steve Hymon

Pensé que el cuadro de arriba sería una buena forma de empezar la Semana de la Bicicleta. Como lo muestra la gráfica, tomar el transporte público puede ser una manera efectiva de reducir las emisiones de gases invernadero, especialmente si uno camina o anda en bicicleta.

El cuadro pertenece al documento de Metro “First Mile/Last Mile Strategic Plan” que aprobó la Junta Directiva el pasado abril.

Los gases invernadero, por supuesto, son los principales agentes del cambio climático. A medida que aumentan el dióxido de carbono y otros gases que se desprenden cuando se queman combustibles fósiles, el planeta se está calentando. Aquí hay una buena explicación del tema  de la Agencia de Protección del Ambiente.

La reducción de esos gases es un tópico importante como hemos visto en las noticias que han proliferado recientemente sobre el cambio climático. La Casa Blanca dio a conocer un reporte la semana pasada sobre los  impactos en Estados Unidos  del cambio climático, entre ellos las temperaturas más cálidas en algunas zonas, el incremento de lluvias e inundaciones en otras y la sequía y los incendios forestales en otras. El reporte fue posterior al que dio a conocer la Organización de las Naciones Unidas en marzo, donde se encontró el mismo fenómeno a nivel global.

En el estado de California los funcionarios también están de acuerdo en que ha habido  impactos y ya los estamos viendo:

climate change CA

Hay serias advertencias en lo que respecta a las emisiones de gases invernadero procedentes del transporte público. Una involucra cómo se construye un proyecto. Ayuda el hecho de tener una política de construcción cuidadosa del ambiente para reducir la polución de los camiones de carga y del equipo pesado (y Metro tiene esa política). Aún más importante es el número de personas que abordan un tren o autobús.: Entre más gente aborda el transporte público, más eficiente se hace éste. (Ver este estudio de Duke University study en el que compara las emisiones de pasajeros por milla de un autobús donde se obtienen 2.33 mpg en comparación con un carro que obtiene 25 mpg).

Los números de Metro están basados en un estudio  sobre las líneas Dorada y Orange publicado en Environmental Research Letters en 2013 por investigadores de UCLA, Arizona State University y UC Berkeley. La Administración Federal de Transporte (FTA) también publicó en 2010 una útil guía para comparar las emisiones de gas invernadero  entre autos y transporte público. El trabajo de la FTA muestra que los trenes subterráneos de pasajeros (como la Línea Roja/Púrpura de Metro) usan trenes más grandes y pesados que son más eficientes que los autobuses y los trenes ligeros debido, en parte, a que pueden transportar a más gente.

Por supuesto, esas comparaciones dependen del tipo de vehículo. El carro y los camiones ligeros en Estados Unidos promediaron en 2012  23.6 millas por galón. Como muchos de ustedes saben, algunos híbridos pueden duplicar eso y esto es una consideración importante. Hay que recordar que el 2% de autos en  California es híbrido, según el DMV — aunque ese porcentaje es ligeramente más alto en el Sur de California donde probablemente muchos de quienes nos leen tienen un híbrido.

Obviamente, este es un asunto controversial. Aunque hay un consenso muy extendido entre los gobiernos locales, estatales y federal de Estados Unidos sobre el cambio climático sólo el 44% de los estadounidenses creen que hay una “evidencia sólida” de que la Tierra se está calentando, según el New York Times (los latinos y afroamericanos tienen más probabilidades de creer en el calentamiento global y en que los humanos son responsables). Algunas personas no creen que haya un cambio climático o, si lo creen, no piensan que los humanos sean responsables. Lo ven como un fenómeno natural del planeta.

Este es un punto que he tratado de recalcar en este blog durante los pasados años. El transporte público, el caminar y andar en bicicleta pueden no ser la panacea contra el cambio climático. Pero hay una evidencia sustancial de que una persona puede reducir las emisiones de gas invernadero si toma el transporte público.

Esta es la pregunta que más me interesa: cómo las agencias de transporte usan el cambio climático en sus esfuerzos de mercadotecnia y relaciones públicas. Metro, por ejemplo, ha promovido por años el transporte público como una forma de disminuir el consumo de gasolina y ayudar a combatir el problema de la contaminación. Y la agencia ha luchado por implementar iniciativas que cuidan del ambiente, entre ellas convertir toda su flota de autobuses en vehículos de gas natural comprimido, aumentar el uso de energía renovable en los proyectos de construcción de la Medida R que incluyen tres líneas de trenes bajo construcción y dos más que están por iniciarse.

Pero eso es un poco diferente a llevar a cabo campañas de mercadotecnia que explícitamente mencionen el calentamiento global, el cambio climático y los impactos que podemos esperar. Esto me lleva a preguntarles si sería apropiado que una agencia de transporte hiciera esto. ¿Es algo que a ustedes les gustaría que Metro hiciera, sí o no? ¿Por qué sí o por qué no? ¡Gracias por leer y también por comentar!