Marisela Villar aboga por la diversidad en Metro

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Marisela Villar podría considerarse afortunada. No todos pueden decir que tienen un trabajo que les queda como anillo al dedo. Su pasión es el activismo y por fortuna se gana la vida haciendo lo que le gusta.

Villar es parte del Departamento de Diversidad y Oportunidad Económica de Metro. Su trabajo es abogar por diversidad en la comunidad de pequeños empresarios que hacen negocios con la agencia de transporte y en la fuerza laboral de la misma. En otras palabras, se asegura que personas de todos los géneros, grupos étnicos, nacionalidades y religiones sean incluidas en los proyectos y trabajos de Metro.

“Hacemos cientos de eventos para informar a los pequeños negocios cómo hacer negocio con Metro. Queremos asegurarnos que las minorías, mujeres y veteranos estén bien representados porque nosotros representamos al Condado de Los Ángeles”, platica Villar.

Para lograrlo, el equipo de Villar realiza cientos de juntas comunitarias con los pequeños empresarios para mostrarles no sólo las oportunidades sino también que es posible obtener un contrato con la agencia.

Y eso no es todo, su departamento también se encarga de verificar que haya diversidad en la fuerza laboral de los contratistas, sobre todo en el sector de construcción.

“Realizamos acuerdos laborales para que contraten a empleados de todas las etnias y sexos. Si no tienen diversidad, realizamos eventos para encontrar el personal que les hace falta ya sean veteranos, afroamericanos, latinos o asiáticos”, explica.

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Uno de sus programas es “Mujeres Constructoras de Metro”, que va dirigido a mujeres interesadas en trabajar en los proyectos de Metro. Algunas de las participantes eran amas de casas, abuelas, madres solteras y sin nada de experiencia en construcción e incluso nunca se imaginaron que iban a tener un empleo en ese campo.

“Nosotros les dijimos: ‘Sí las necesitamos’, y no sólo eso les dimos entrenamiento”, dice con satisfacción.

En junio del año pasado se graduaron 21 mujeres del campamento de construcción femenino de Metro.

De acuerdo con las reglas federales, los contratistas de Metro requieren una fuerza laboral de 6.9% de participación femenina. Es ahí donde viene la labor del equipo de Marisela que busca maneras y estrategias para cumplir esa meta.

Villar tiene tres años trabajando en Metro. Le gusta su empleo y lo mejor de todo es que le queda a la perfección pues ha sido activista desde que tiene uso de razón.

A los 19 años comenzó como organizadora en sindicatos y por ocho años trabajó como consultora en oficinas de funcionarios electos como los presidentes de la Asamblea de California Karen Bass y Fabián Núñez.

La activista es tercera generación de una familia de mexicanos proveniente de Guanajuato y Zacatecas. Creció en el Este de Los Ángeles y habla muy bien español aunque no siempre fue así. Aprendió el idioma ya de grande, a los 20 años, gracias a que la familia del padre de sus dos hijos no dominaba el inglés y tenía que comunicarse con ellos.

“Hablar español es un instrumento maravilloso. Ahora ya soy capaz de hacer las juntas comunitarias en Español”, expresa.

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Su activismo en la comunidad la ha llevado a crear una fundación sin fines de lucro en honor a su abuela Natalia Delgado. Se llama “Operación Efecto Mariposa”. El año pasado cientos de voluntarios se reunieron para ayudar a una señora a cargo de sus cuatro nietos, tres de ellos discapacitados. La casa de la familia necesitaba reparaciones mayores. Los voluntarios, con fondos donados, se unieron y dejaron la vivienda como nueva e incluso hasta colchones nuevos les compraron.

“A cambio, la señora y su familia se comprometieron a ayudar en el siguiente proyecto y ese es el efecto mariposa”, explica.

A Marisela le gustaría escalar en su empleo con Metro, pero por el momento dice que está contenta donde está sobre todo porque su equipo es como su familia.

 

 

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