Voces de pasajeros: El mejor regalo para una madre, el avance de sus hijos

Verónica Onate recibió el mejor regalo del Día de las Madres y le llegó por adelantado y por partida doble. Ver a su hijo mayor feliz y realizado vale por el mejor obsequio del mundo y más aún, el saber que fue aceptado en una universidad elite “Ivy League” de la que es parte Dartmouth College en New Hampshire.

“Es una emoción muy grande que no se puede explicar. Ver los frutos del trabajo de uno reflejado en los hijos te hace pensar que valió la pena todos los desvelos y los esfuerzos”, comenta Onate con los ojos nublados por las lágrimas.

“Mi esposo y yo siempre nos hemos enfocado en la educación de nuestros hijos y queremos ver qué clase de ciudadanos estamos formando”, agrega.

Y Onate no está nada perdida. No trabaja en un empleo con salario, pero siempre ha sido voluntaria en las escuelas de sus dos hijos y Metro la ha acompañado en la jornada pues ella no sabe conducir un auto.

“Estaba aprendiendo, pero luego dije que no…prefiero que mis hijos tomen el autobús todos los días para que valoren”, comenta la madre que se autodenomina muy estricta.

Para empezar, su hijo mayor Gabriel comenzó la escuela a muy temprana edad. A los dos años ya sabía reconocer todas las letras del abecedario.

En aquel entonces Verónica asistía a clases de inglés y diariamente tenía que tomar la ruta de autobús 255, que ya no existe, o la 30.

Cuando Gabriel pasó a kinder, su recorrido seguía siendo la ruta 255 rumbo a la escuela Assumption Catholic School. En el quinto grado su vida dio otro giro al cambiarse a la escuela Euclid Avenue Elementary. En ese entonces madre e hijo caminaban de la mano varias cuadras para tomar el autobús 18.   La secundaria la comenzó en Stevenson Middle School, pero estuvo poco tiempo.

“No me gustó la escuela porque en aquel tiempo no ofrecía lo que prometía en el programa Magnet y lo cambié a El Sereno Middle School”, platica la progenitora siempre buscando lo mejor para sus hijos.

Llegar al Sereno Middle School fue toda una odisea. El primer año le ofrecieron autobús escolar, pero en el 8, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles hizo cambios y los dejó sin servicio.

“Caminábamos 20 minutos para tomar la ruta 254. Teníamos que ingeniarnos para llegar a las 7:45 de la mañana a la escuela”, explica.

Tras ser aceptado en Francisco Bravo Medical Magnet High School, la rutina de Gabriel volvió a cambiar. Ahora camina hasta la calle Indiana a tomar la Metro Gold Line. Se baja en la calle Soto, donde trasborda ya sea a la línea 605, 251 o 252 que lo deja cerca del plantel escolar.

A pesar del tiempo que pasa en el trasporte público, Gabriel ha logrado tener muy buenas calificaciones. Cuenta con un GPA de 4.1 y a su edad ya tiene un currículo vitae muy amplio en cuestiones comunitarias. Trabajó en una alberca como salvavidas dos años, en un parque municipal otros dos años, cuenta con más de 200 horas de voluntariado en el Hospital General y por dos años formó parte del gobierno juvenil del alcalde Eric Garcetti. Aunado a los programas educativos de lo que ha sido parte en UCLA, Bell High School y otras instituciones.

El joven Onate sabe bien lo que quiere. Solicitó ingreso a 14 universidades y fue aceptado en 7, entre las que se encuentra Vassar College, Middlebury College, US San Diego, UC Santa Cruz, UC Berkeley, UC Davis, Whittier College y su favorito, Dartmouth College.

“Mi mamá dice que se siente muy orgullosa de mi y yo también. A pesar de todo lo que hemos vivido, en el transporte y otras cosas, me da gusto que fui aceptado a una escuela Ivy League”, comenta.

Y con una beca que cubrirá el costo total de su carrera universitaria. Sus planes son estudiar ciencias políticas pues quiere llegar a ser abogado de inmigración para poder ayudar e informar a la comunidad.

“La educación va a ser mi arma… mi defensa. Con ella voy a poder ayudar a mi comunidad para que no haya miedo y todos salgan adelante”, finaliza el joven con convicción.

 

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