Latinos en Metro: José Ochoa resuelve los contratiempos del transporte en la División 18

Fotos: Marilú Meza

José Ochoa comenzó a trabajar en Metro por cuestiones del destino. Nunca pensó ser parte de la agencia hasta que vio una camiseta con el logo. Fue entonces cuando decidió apostar por un trabajo en la industria del transporte y lo logró. Tenía 21 años.

“Estaba en la casa de un tío de mi esposa y le vi la playera de Metro y dije ‘voy a ver lo que puedo hacer’. Apliqué y aquí he estado por siete años”, platica Ochoa.

Comenzó como operador de autobuses y tras seis años manejando camiones lo ascendieron a supervisor de transportes. Su trabajo es asegurarse que los autobuses estén listos para salir a la calle: relucientes de limpios y sin detalles mecánicos. Pero no sólo se encarga de la flotilla de vehículos, sino también de la asistencia de los operadores.

“Si un operador que tiene que sacar un autobús no está aquí, nosotros tenemos que buscar otro chofer para que cubra la ruta”, explica Ochoa.

La meta es que los camiones salgan a hacer sus recorridos diarios a tiempo y de esa manera evitar retrasos en las rutas.

El supervisor no se encarga de los horarios laborales, que ya están establecidos, sino de asegurarse que los operadores lleguen al trabajo a tiempo.  Si no pueden llegar por cualquier motivo, hay que reemplazarlos por otros choferes que están listos para presentarse a trabajar en cualquier momento.

“Hay días que casi me arranco los cabellos de la cabeza porque sí se pone muy complicado porque no hay suficientes trabajadores para cubrir todas las rutas. Si nos faltan de 20 a 30 choferes… ahí si andamos buscando cómo cubrir las rutas”, cuenta.

Ochoa labora en la División 18, que es la más grande de Metro.  Cubre de 23 a 27 líneas de autobuses. Cada ruta cuenta con 20 camiones. El total de operadores supera los 530.

“Ahora sí que se pone muy interesante cuando no vienen a trabajar varios choferes”, agrega.

Lo que más le gusta de su trabajo es poder ayudar a la gente al buscar maneras para facilitar la vida laboral de los operadores.

“Trato de ayudarles cambiándoles las rutas los días que tienen citas con los médicos u otros compromisos para que puedan salir temprano. Trato de acomodarlos lo mejor que se pueda”, platica.

Para Ochoa es una gran satisfacción ser parte de este movimiento del transporte público que mueve alrededor de 1.5 millones de personas diariamente.

“Hay demasiada gente que necesita de nosotros para moverlos y soy parte de eso”, comenta.

José es un hombre de familia. En su tiempo libre le gusta salir a practicar con sus hijos, quienes juegan béisbol, fútbol y soccer e incluso es coach.  Así vive sus tardes, después de que sale del trabajo a las 2PM.

Su pasatiempo principal es viajar. Su meta es conocer todo México. Ya ha visitado Cancún, Puerto Vallarta, Ciudad de México, Tijuana, Rosarito y Tequila, Jalisco. Todavía le falta visitar sus raíces: Michoacán por su papá y Cuernavaca por parte de su madre.

En Metro, José Ochoa quiere crecer. Por el momento está contento siendo supervisor, pero en un futuro cercano le gustaría prepararse para ser administrador o director.

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