Latinos en Metro: Rose Marie Ordenes disfruta de su trabajo en el departamento de correos

Metro ha cambiado drásticamente año tras año, desde su tamaño hasta los proyectos emprendidos. La agencia se ha desarrollado para adaptarse mejor a las necesidades del condado de Los Ángeles y solo unos pocos empleados lo han visto de primera mano.

Rose Marie Ordenes ha estado en Metro durante 32 años, y recuerda que, cuando empezó a trabajar,  la agencia era más pequeña y con una cultura diferente.

Ordenes entró a Metro por casualidad. Se fue de Chile cuando tenía aproximadamente 20 años y se arraigó en Los Ángeles. Un día, en 1986, asistió a la feria de trabajo de su iglesia, donde Metro estaba contratando personal. Ella tomó un trabajo en servicios generales, limpiando las divisiones de autobuses, principalmente en la División 8 en Chatsworth.

“Me encanta trabajar en MTA”, dijo Ordenes. “Tuve los mejores momentos en la División 8. Allí me sentí como en casa con mis compañeros de trabajo”.

La experiencia que Ordenes tuvo en la División 8 fue única e inolvidable. La conexión entre los compañeros de trabajo era diferente a cualquier otra relación que hubiera experimentado. Los empleados de la División 8 se reunían fuera del trabajo, recaudaban fondos para su división y disfrutaban de la compañía de los demás, en gran parte porque la División 8 está muy lejos de Gateway o de cualquier otra división.

Mientras estaba en la División 8, Ordenes participó en el Comité Asesor de esa División (CAD), que Ordenes describe como una versión temprana de lo que ahora es el Departamento de Relaciones con la Comunidad en Metro. El CAD visitaba escuelas, hablaba sobre los programas de Metro, explicaba qué es una tarjeta TAP y sus funciones, y cómo mantenerse seguro en y alrededor de los autobuses.

Después de 22 años, Rose Marie se arriesgó y dejó a los trabajadores de la División 8 que se convirtieron como en miembros de su propia familia, y comenzó un nuevo capítulo en la sala de correos dentro de Gateway. Allí, Ordenes se ajustó rápidamente, y ahora disfruta de su trabajo llevando y entregando cartas y paquetes a  todos los rincones del edificio y conociendo gente nueva a diario.

Ordenes ha dedicado con entusiasmo más de tres décadas de su vida a Metro y tiene planes de jubilarse en los próximos dos años. Está aprovechando todas las actividades que la agencia ofrece como el concurso anual de talento para empleados, en el que recientemente bailó una rutina de salsa con un compañero de trabajo frente a una audiencia en vivo.